Los carros alegóricos, un recuerdo imborrable de mi querido y amado Potrerillos

Una de las actividades que se esperaba con mucha expectación por parte de los habitantes de Potrerillos en las fechas navideñas, unos días antes del 24 de Diciembre, era el flamante desfile por sus calles principales de una decena de Carros alegóricos de muy buena manufactura.

Estos eran confeccionados en su gran mayoría por los mismos trabajadores, señoras e hijos, agrupados en organizaciones deportivas o departamentos de la plantas de la empresa Codelco, los cuales con mucho ahínco participaban de esta inolvidable y noble actividad Navideña.

Recuerdo que se tiraban kilos y kilos de golosinas al aire, que tiempos más bellos aquellos, momentos de unión familiar y amor a mil.

Adjunto algunas set de fotos Potrerillos.

La Mina

por Vidal Naveas Droguett

Hace unos días atrás mi muy apreciada amiga Tanya Sengola Gonzalez Villa, me pidió que dijera algunas palabras sobre La Mina, lugar donde nació y vivió su niñez.

Sé que no me va a creer, pero tiempo antes ya había ido a visitar a un amigo – el cual fue profesor fundador de la Brigada de Boy Scouts 10 de Julio, en la escuela de la mina – Gastón Serazzi Madariaga, poeta e historiador; y cuyos restos están en el Cementerio Municipal de Chañaral.

Él, desde su morada me ayudó a encontrar fotos y bibliografía sobre La Mina.

La Mina, para entender, fue el lugar donde se explotaba el mineral para la fundición de Potrerillos. El calificativo de “mina” quedó en el imaginario popular, desde siempre, desde la instalación de sus primeras carpas y campamentos. Otra gente le llamó El Hundimiento, por la forma de explotación que en ella se hacía; y por último, fue conocida como la Mina Vieja, costumbre despectiva – en este caso – de nombrar a la mina inicial, la descubridora, la matria; la que desencadenó esta epopeya de lo que fue y es Potrerillos.

La Mina, tiene entre sus primeros explotadores al baqueano Pedro Lujan que, recorrió distintos lugares en busca de la riqueza cuprera, en los años de 1835.
En 1869 ya había un amplio movimiento minero en el sector, mientras que en algunas publicaciones, se habla de las primeras explotaciones en el año 1875 y de los primeros denuncios notariales en Chañaral, por parte de los mineros Felipe Tapia y Patricio Viñuelas, en el año 1894.

Hasta que en el año 1900, Manuel Zamorano y Eduardo Téllez, adquirían otras pertenencias. Un grupo de propietarios en el año 1906 formaba entonces la Compañía Minera de Potrerillos. Hubo hasta esa fecha 38 pertenencias mineras.
En 1913, cuando la empresa de William Braden ya estaba instalada, vendió sus derechos a una compañía norteamericana: La Anaconda Mining. Así nació la Andes Cooper Mining Company.

La Mina, en plena Cordillera de Los Andes, fue el lugar de mayor altura en que se hizo explotación. Se encontraba a 3.300 msnm., y estaba el campamento encajonado, entre los cerros; como se puede apreciar en las fotos.

Desde aquí, desde “la mina” se transportaba el mineral para la fundición. La extracción se hacía a través de un túnel de tres kilómetros de largo – el que se iniciaba en Las Vegas – por un ferrocarril eléctrico que bajaba por las galerías y recuperaba los minerales que caían por gravedad al derrumbar grandes cantidades de tierra y rocas por chimeneas verticales.

En la Mina, había hospital de primeras curaciones, con salas de maternidad y salas cunas; con una capacidad de 15 camas; había escuela, holgada, con salas con calefacción, recintos deportivos para los niñas y niñas, pues el colegio era mixto.

Tenía un teatro, construido por un concesionario, el mismo que tenía salas en Las Vegas y en Las Ánimas y que después tuvo en Potrerillos e Inca de Oro. Casualmente estos dos últimos se quemaron, siempre se comentó que los incendios habían sido intencionales.

Había un Retén de Carabineros, además de un servicio de bienestar social, un servicio de baños públicos, canchas de tenis.
Hasta el año 1930 había una población de casi 3300 habitantes de los cuales 1900 eran varones, 600 mujeres y 800 niños.

Así como este campamento, hubo otros dos lugares para recordar, la Estación Llanta y Las Vegas.

La llegada del Ferrocarril a Potrerillos

por Vidal Naveas Droguett

Hoy recordamos una fecha hermosa de aquella época: La llegada del Ferrocarril a Potrerillos un 7 de mayo de 1919.

Hablar del campamento minero de Potrerillos, es hablar de innumerables sucesos que de alguna forma, cambiaron la mirada de la actividad minera a principios del siglo XX en la tercera región de Chile.

El campamento, el mineral de Potrerillos registró las primeras actividades mineras a fines del siglo XIX. Con capitales privados provenientes de empresarios Santiaguinos, el mineral era conocido como Compañía Minera de Potrerillos. El método de explotación en aquel entonces era de forma artesanal, mediante pirquenes.

Luego de eso, el material era transportado mediante carretas o a lomo de mula al poblado más cercano y de importancia en esos tiempos; Pueblo Hundido, actualmente Diego de Almagro.

La lejanía del mineral, la crudeza del desierto y la cordillera, hizo casi desconocido aquel lugar.
En los primeros años del siglo XX, el mineral de Potrerillos caía en una grave situación económica puesto que ya se habían acabado los capitales proporcionados por los accionistas y acumulando una gran deuda con diferentes bancos. Esta difícil situación, hizo casi imposible la continuidad de la actividad minera en ese lugar, ni que hablar de una posible construcción de carreteras o de nuevas instalaciones y un virtual abandono.
Un aspecto casi desconocido por muchas personas es que, la misma persona que estableció y modernizó la actividad minera de la sexta región de Chile, concretamente en el mineral de El Teniente, se interesó por Potrerillos.

Mediante informaciones de colegas o amigos y también de la cercanía al mundo financiero y empresarial en Santiago, el señor William Braden, luego de desvincularse con la mina El Teniente, compró todas las pertenencias de la Compañía Minera de Potrerillos el 7 de abril de 1913 en Santiago. Luego, el 16 del mismo mes y año, las inscribió en el Conservador de Minas de Chañaral.

Hablar de Potrerillos, es llenar páginas de historia social, económica y minera del lugar, es volver a rememorar y decir que aquí nacieron, estudiaron, trabajaron y murieron cientos de familias.

En un tiempo no lejano, razones políticas economicistas, decidieron el cierre de este lugar, como vivienda de sus trabajadores. Los potrerillanos debieron abandonar su terruño y encontrar nuevos rumbos.