Historia de Pueblo Hundido

En medio de la Quebrada de El Salado, en el extremo Sur del Desierto de Atacama, se ubica la comuna de Diego de Almagro.

Está considerado como un centro neurálgico de la pequeña minería de ese sector. Se encuentra flanqueado por los más grandes productores de cobre de la Región de Atacama: El mineral de El Salvador y el Mineral de Manto Verde, dependiente de Anglo American Chile, la fundición de Potrerillos, la mina Manto Tres Gracias y la Empresa Nacional de Minería, con un centro comprador de minerales en la Planta Osvaldo Martínez, de El Salado, que conforman el bloque extractivo mas importante de Atacama. Generadores de grandes capitales.

Decir algo de su historia resulta difícil, es preocupante encontrar una comuna sin identidad, porque ésta, ha sido cercenada desde el momento mismo en que se convirtió en comuna.

El 2 de Junio de 1972, facultada la Ley N° 17.670 del Gobierno de Salvador Allende Gossens, cimienta las bases para que en adelante sea reconocida como comuna, la localidad de pueblo Hundido.

De ésta manera, Pueblo Hundido pasaba ser Comuna Autónoma, desmembrada del puerto de Chañaral, liberada de las ataduras y lejanía de los diferentes servicios públicos que, estaban en la cabecera del Departamento, distante 63 kilómetros.

La Ceremonia de Inauguración de la Comuna, que se llevó a cabo el 20 de Agosto de 1972, con la presencia del Intendente Roberto Raúl Turres, el Gobernador de Chañaral, don Joaquín Blasco, parlamentarios de la zona y un destacamento del Regimiento de Ingenieros N° 1 Atacama, encabezados por su comandante don Manuel de la Fuente Borges.

Finalizó la ceremonia con un gran desfile en el ex Estadio de Fútbol, donde participaron todas las fuerzas vivas de la nueva comuna. Presidió la ceremonia por designio del Presidente Allende, su Primer Alcalde, el ciudadano Florencio Vargas Díaz.

Esta foto es de los inicios del pueblo.

Pueblo Hundido – presumiblemente – puede ser el nombre que haya dado Diego de Almeida a este paraje, nadie lo puede certificar, puesto que se reconoce como el cateador que descubrió la mayoría de los asentamientos mineros de esta zona, así como de la costa de Chañaral, Caldera y sus interiores.

Primitivamente, asociado a algún tambo indígena, por su cercanía a la Aguada de los Chañares, Gerónimo de Bibar en su “Crónica y relación copiosa y verdadera de los Reynos de Chile” MDLVIII Dice – “Caminando como dicho habemos, allegaron a un río chico que corre poco agua le llaman los indios Anchallulla, que quiere decir gran mentiroso”…”Caminando por sus jornadas llegaron mas adelante, a otro río pequeño…Es cosa admirable que, en tanto que esta agua corre, es clara como he dicho y tomada en vaso de plata o de barro, sacándola de su corriente, se cuaja y se hace sal tan blanca como el papel…” 

El Río de la Sal o Río Salado aparece en los mapas desde inicios del Siglo XVII, uno de los más completos fue hecho por Andrés Baleato en 1793 por imposición del Virrey del Perú, Francisco Gil y Lemus, allí aparecen los nombres del Juncal, Juncal Alto, Cerro de la Sal, Chineral Alto, Estero de Doña Inés, Puerto y Estero del Chineral, Caminos Reales y Caminos poco Frecuentes. Otros mapas como el de Amado Pissis, sitúa a Pueblo Hundido como una aguada en 1877.

Don Ricardo E. Latchman, (entre otras nominaciones, Miembro de Royal Antropological Institute of Great Britain, notable antropólogo chileno en su libro: Los Changos de las Costas de Chile – 1910 Imp. Cervantes – reafirma la teoría de que los indígenas de la costa tenían estrecho contacto con los naturales del interior. “De vez en cuando reciben del interior maíz, trigo, ají, fréjoles u otros productos de la tierra en cambio por pescado seco y salado.

En algunos puntos donde la vegetación es raquítica mantienen pequeñas majadas de cabras, tropitas de burros y/o llamas para transportar sus productos.
Entonces el asentamiento indigna era compartido por la necesidad del agua que ha decir de los historiadores, había en gran cantidad.

En 1853 Rodulfo Amando Philippi, botánico y explorador hace un recorrido por el Desierto de Atacama contratado por el gobierno de Chile, durante su viaje desde San Pedro dibujó los principales centros mineros de Atacama. Entre las 27 láminas que publicó, se destaca una del mineral de Tres Puntas y otra de un establecimiento de El Salado.

En los informes sobre el Estado de la Minería en la Provincia de Atacama, publicado en 1865 se hace mención a las siguientes minas de Pueblo Hundido: Doña Inés Chica, Juncal, Indio Muerto, Cerro Negro, Chivato, Chañarcito, Carrizalillo, San Pedro, Manto Tres Gracias y La Florida.

La Florida, su descubrimiento lo hizo el minero Ramón Araya Sierralta el 9 de Julio de 1873.(Caminó por tierra hasta Caldera, luego en ferrocarril a Copiapó, donde hizo el denuncio el 29 de Julio en la Subdelegación de Copiapó.
Estaba en la zona de Chañaral, don José Victorino Lastarria, quien escribió un artículo dedicado a don Andrés Bello, desde el mineral de la Florida en Noviembre de 1873.
Roberto Hernández C. en su libro Juan Godoy o el descubrimiento de Chañarcillo 1932, hace un listado de minas y Pueblo Hundido figura con 60 habitantes y el Salado 196 de acuerdo al censo del 19 de Abril de 1875.

por Vidal Naveas Droguett

Iquique: La pesca del “Boliche”

(Foto: Don Vicente Antica Sutic, un eximio bolichero llevando sus sartas de cojinovas)

…No hubo pescador de la Caleta El Colorado que no se destacara en la pesca del “Boliche”.

Eran hecho de pita, muy frágil en su duración, pero firme al usarse en la captura. Su cordel era de “cabo de manila”, los flotadores de corcho natural y la plomada o peso, de plomo; colocándole algunas veces cadenas de fierro.

Eran los tiempos en que abundaba la cojinova, la de dos por sarta!!; jureles grandes y que algunos llamaban “pavitos” al arrastrar sus colas cuando eran capturados y ensartados…

Iquique se encontraba totalmente abastecido de cojinovas, corvinas, jureles y bonitos; a estos últimos se le sacaban los huevos botando el resto al mar. La historia, esa que suele pasar de voz en voz, cuenta que a fines de la década del 30, Rosendo Zegarra Escobar, un Coloraino de tomo y lomo, se encontraba en la vespertina del Teatro Nacional. Sentado en la galería vio, al comenzar la función, y previo a la película, un noticiario que le llamo la atención.

Miraba atentamente como en el Mediterráneo, un grupo de pescadores con la misma apariencia que tenía el y sus compañeros de caleta, capturaban atunes, enormes atunes, de los que era posible encontrar también frente al puerto de Iquique, con una red que el locutor llamaba “boliche”; diferentes si a la redes que aquí se usaban, de los colgantes, con plomada y corchos y que solo servían para capturar el pescado “amallado”…

Cierto día, y después de varios intentos y burlas de su compañeros por no dar los resultados esperados, Rosendo considero que le faltaba fuerza y velocidad al realizar el encierro por lo que llevó otro falucho de motor a la faena. Este impulsó con fuerza el cordel que cerraba el boliche. Las argollas funcionaron a la perfección, el cordel “corrió” sin trabas, todo fue fluido y la pesca más allá de lo soñado por este Coloraino de tomo y lomo…

Por Fotos Ochenteras, Carlos Martinez, año 2016.

Créditos:

Foto y Textos Gentileza: Libro “Mar Nuestra I ” escrito por Don Juan Esteban Muñoz Silva, Iquique – Chile 2015

Sobre los orígenes de Flamenco

por Vidal Naveas Droguett

Flamenco es el nombre de un sector y playa, que se encuentra en la Región de Atacama, distante a 32 kilómetros al Sur de Chañaral y a 60 kilómetros de Caldera. Unidos por la Carretera Panamericana, Ruta 5 Norte.

Tiene conexión directa con la mina Manto Verde y la localidad de El Salado, a través de las carreteras C261, C225, C209, y por caminos carreteros históricos con Inca de Oro y Tres Puntas.

También está unida interiormente, por una carretera de trece kilómetros con los Balnearios de Porto Fino y Villa Alegre.

Flamenco, según el Diccionario de la Lengua española, lo podemos ocupar como sinónimo de las palabras: chulo, lindo, bonito, gracioso.

Es probable que la denominación de Flamenco, a la bahía, le haya sido dada por los encomenderos españoles, los cuales vivieron en el lugar en el siglo XVII. En las cercanías explotó minería don Francisco Cisternas Carrillo y sus descendientes.

Flamenco, desde tiempos milenarios fue una caleta de Changos, fue surtidora de congrios y mariscos salados para la extensa minería existente en el interior. En sus proximidades están varios conchales y cementerios indígenas, los que han sido sobrepasados por el tiempo y los huaqueros ocasionales.

En el año 1825, la Bahía de Flamenco, fue oficializada por el gobierno de Chile, para convertirlo en un proyecto portuario, para embarcar minerales.

En efecto la Compañía Inglesa de Minas que, trabajaba minas en todo el despoblado de Atacama, y cuyo presidente era don Mariano Egaña, Ministro Plenipotenciario de Chile, en Londres, en el año 1825 entró con todo empuje en la inversión de capitales, para labrar minería en todas partes, comprar minas, despachar expediciones de cateo, y denunciar por medio de sus agentes instalados en la región: Alejandro Delon, Martin Thomas y el perito ensayador don Rafael Esbry, todas aquellas minas y asientos mineros abandonados de plata, oro y cobre.

Aquí aparecen varias minas que descubrió don Diego de Almeida, como las tres vetas de cobre en la Sierra de las Ánimas, entre Chañaral y Flamenco.

Flamenco, actuó como puerto de embarques menores, donde se comunicaba por caminos carreteros con Chañaral de las Ánimas, Obispito, Montecristo, Tres Puntas, Chimberos y el Mineral de Oro del Inca.

En 1857, el alemán Hugo Janequel, explotó minas en este sector, lo que dio nacimiento a varios poblados entre ellos la Caleta de Flamenco.

En el año 1883, se solicitó formalmente al gobierno, la habilitación de Flamenco como puerto de embarques. El ingeniero Francisco San Román San Román, profesor del Liceo de Hombres de Copiapó, fue comisionado para este efecto. El gobierno le había encargado re-considerar las fronteras nacionales y departamentales. San Román desechó esa posibilidad e hizo prevaler su teoría de fronterizar el país por medio de las Hoyas Hidrográficas, por sobre las altas cumbres.

Por lo tanto, Flamenco quedó fuera del Departamento de Chañaral y fue omitido de esa opción, ya que no hubo interés de parte de otros departamentos de insistir en el proyecto.

Flamenco, en el tiempo de bonanza de los minerales de Tres Puntas y El Inca, distantes a 90 kilómetros aproximados, desde principios de Siglo XX, se convirtió en el destino preferido de aquellos mineros que, con sus familias viajaban en carretas a disfrutar de los mariscos y pescados al litoral. Con el tiempo fueron habilitados algunos caminos desde los centros mineros como Inca de Oro, Pueblo Hundido, Salitrosa y Chañarcito.

Las delegaciones cada vez fueron mayores, con la llegada de los vehículos folleques se trasladaban familias completas a gozar de unas merecidas vacaciones, o conocer la playa, quienes nunca habían visto el mar.

En Flamenco, a partir del año 1963, sus habitantes de hoy, iniciaron una agresiva construcción de viviendas, avaladas por los gobiernos pasados que abogaban por la ocupación de territorios, pues Chile era de todos los chilenos. Surgió el cooperativismo y las Juntas Vecinales, todo el mundo pudiente, incluso autoridades de la época, marcaron su territorio para una segunda vivienda, como ha ocurrido en Chile, desde tiempos inmemoriales.

Esta iniciativa dio paso a una masiva concurrencia de habitantes de la Provincia de Chañaral, que no tenían donde vacacionar, puesto que la playa grande del puerto se había convertido en un peligroso lodazal, producto del empantanamiento por los concentrados minerales lanzados al mar.

Flamenco, a pesar de tener una de las playas más lindas de Chile, no ha sido considerado por Sernatur como destino turístico, ni por Bienes Nacionales como lugar de inversiones. No hay mención en el libro Hanantu, (Descubre la Arena, idioma Kunza), publicado por Corfo, en el año 2012, (libro dedicado exclusivamente a las playas de Atacama)

En las fotos: 

Los empleados y obreros sindicalizados del mineral de El Salvador y Potrerillos, levantaron las primeras viviendas para que los trabajadores pudieran pasar días de vacaciones en el litoral chañaralino.

Llegada de las familias a recrearse, viajando en los recordados buses Incabus.

Mineral Margarita de Astillas

por Bernardo Villegas

Ubicado a 40 kilómetros al norte de Freirina, se esconde entre llanos y cerros en medio del desierto.

Cobre, oro y plata era lo que se extraía de este abundante mineral, llegaron habitar más de 750 personas, en este yacimiento llego haber escuela, canchas de tenis, fútbol y básquetbol.  También existió una iglesia, teatro y consultorio.

Hacia 1956, la Sociedad Capote Aurífero de Freirina, adquiere las pertenencias de Astillas. A partir de 1959, una vez que se agota el mineral de Capote, empieza en Astillas la instalación de faenas y la edificación de una planta procesadora de minerales.

La empresa comienza la explotación a gran escala de la mina “Santa Margarita”, para lo cual monta toda una infraestructura operativa que es complementada con dotación íntegra de personal que en poco tiempo empieza a entregar producción.

Astillas fue explotada, en los tiempos modernos, por la empresa de la familia Callejas Zamora hasta 1970, fecha en que empezó a ser administrada por una filial de la Empresa Nacional de Minería, lo que ocurrió hasta 1973.

Muchas personas trabajaron por décadas en el mineral y numerosas familias se formaron en este lugar. Conversar con ellos, es hacerlos recordar una época interesante de su existencia.

Hoy la propiedad pertenece a la familia Luksic, quienes conservan la mayoría de las instalaciones.

Fue un importante mineral productor de cobre en la época colonial que en conjunto con otros centros mineros de la zona, dieron fama y riqueza a mineros y empresarios, en diferentes siglos de nuestra historia.

Según se señala en el libro “Huasco de Cobre” del investigador Oriel Álvarez Gómez, en el Tribunal de Minería de 1789 y 1802, aparece como dueño de Astillas, el minero Isidro Aracena, quien fue uno de los primeros en explotar cobre del sector de Carrizal alto.

En el año 1845 existía en Astillas una fundición de cobre de propiedad de los descendientes de Gregorio de la Cuadra.

En 1885 cobran importancia las minas de Astillas, Coquimbana y La Negrita, productoras de cobre y manganeso ya que se extendía hasta el lugar un ramal ferroviario desde Canto del Agua.

Astillas fue explotada, en los tiempos modernos, por la empresa de la familia Callejas Zamora hasta 1970.

El pueblo de Nantoco

por Vidal Naveas Droguett

El pueblo de Nantoco está considerado una de las urbes más sufridas a lo largo de su historia, se presume que la zona habría sufrido a lo largo de su historia, el mayor rigor de los embates de la naturaleza, como los terremotos, incendios, heladas, sequías y aluviones.

En este lugar se reunieron los caciques de la zona, entre los cuales estaban Galdiquin y Gualimia para deliberar sobre el acercamiento de una nueva fracción de españoles, comandados por don Pedro de Valdivia quienes se acercaban al valle de Copayapu. La reunión era para discutir si hacían o no la guerra al invasor. Anteriormente ya se había llevado a cabo una batalla en las cercanías, donde perdió la vida el fundador de La Serena, don Juan Bohon.

En toda su extensa quebrada, que lleva el mismo nombre, se encuentran vestigios de haber sido un gran centro productor minero y lítico de las culturas Molle y Copiapoe, aparte de ser un gran productor de frutas, verduras y ganados camélidos.

Según los etimologistas el lugar denominado: Nantoco, Nantoc, Ñantoc, Antoc o Antuco, quiere decir Agua de los Pozos que – por cierto aún quedan – algunos secos e intervenidos y los más – probablemente tapados por las inclemencias del tiempo y la mano del hombre – que, interesado en la riqueza minera no titubeó en la destrucción paulatina de los bosques nativos, para ocupar sus leñas en las fundiciones de minerales.

La visita del genio Ignacio Domeyko a la zona – en sus recorridos mineros – denuncia esta práctica en sus comentarios. En la actualidad es posible encontrar pozos con mucha o poca agua, protegidos por la naturaleza, o “alguna divinidad” que se niega a seguir entregando los cursos y recursos a quienes hacen mal uso de ellos.

Según los comentarios vertidos por Carlos María Sayago, en su historia de Copiapó, este poblado debe haber sido una urbe de bastante importancia en su época, ateniéndonos a la cantidad de personajes que vivieron en ella.

Dice el historiador que, los indígenas del entorno cosechaban grandes cantidades de brea, un arbusto que servía para calafatear los barcos. Este arbusto era un producto muy cotizado en el extranjero por lo tanto su exportación era continua.

Los numerosos tambos indígenas con sus talleres líticos, encontrados, se encargan de hacernos saber de estas prácticas en el tiempo, las cuales se fueron terminando con la llegada de los invasores Incas y posteriormente los españoles.

Don Felipe de Mercado del Barrio de Villar Otáñez, fue el primer alcalde que tuvo Copiapó, Encomendero del Rey Fernando V – trapichero y fundidor, construyó buitrones y guairas en el lugar, obligando a los indígenas a establecerse en reducciones, especialmente condicionadas para ellos.

La Encomienda de Nantoco se encontraba en la quebrada del mismo nombre, y en ella insertada la comunidad, compuesta por las diferentes clases sociales.

En el año 1667, según apunta Sayago fueron recurrentes las discusiones de los indígenas por la propiedad de la tierra.

El encomendero tenía la obligación de levantar iglesias, para evangelizar a los indígenas, fue así que Felipe Mercado, en el año 1750, mandó construir un templo para estos propósitos y la dedicó a la Inmaculada Concepción de María, concediendo capellán perpetuo en ella, tenía todos los paramentos y vasos sagrados. La construcción la hizo el arquitecto Pedro Martínez.

Pasados 15 años de su erección como capilla, fue elevada a la categoría de Vice Parroquia de la Jurisdicción de Tierra Amarilla en el año 1765, desde donde fue desmembrada.

Don Apolinario Soto Cuadros, agricultor y minero, natural de Curacaví, casó con doña Justa Pastora Garín Mercado, nacida en Copiapó y descendiente de Felipe Mercado. Así pudo adquirir la Hacienda de Nantoco como es conocida hoy en la actualidad.

El señor Soto, también se dedicó a la minería en Atacama donde amasó una considerable fortuna que le hizo construir y adquirir hermosas casonas y palacetes; haciendas y minas; además de convertirse en poderoso accionista de la industria minera.

En Nantoco contrató un grupo de carpinteros ingleses, los cuales construyeron su nueva casa patronal, a la vez de cambiar de lugar y remodelar la vieja iglesia construida por Felipe Mercado.

Este templo aún existe, y está en un estado calamitoso de conservación, fue adquirido sin ninguna pretensión de protegerlo. (Da la impresión que su objetivo sería venderlo al Estado y sacar el provecho correspondiente con los terrenos infértiles que le rodean).

A su alrededor están amontonados un montón de camiones viejos sin ninguna probabilidad de volver a funcionar, además de cachureos, escombros y basura.

Este conjunto arquitectónico inserto en una escabrosa malla de alambres, cada día recibe el tormento del sol, el desenfreno de los vientos y las caricias de las pocas lluvias que caen en la zona, ayudando a que su derruida fachada vea pronto la destrucción total.

Cada día que pasa nos recuerda que, en Chile existe un Consejo de Monumentos Nacionales el cual no sabemos para qué sirve, donde conspicuos personajes deliberan nada y por el cual reciben jugosos emolumentos.

La Iglesia de Nantoco y la Casa Patronal construida en el año 1860, fue nominada Monumento Nacional en el año 1984 bajo Decreto N°1030.

Por este medio pido a mis amigos que hacen turismo en Atacama que, no solo destaquen las bellezas de nuestra región, sino también sus asquerosidades.

El Ingeniero William Swayne

por Vidal Naveas Droguett

El ingeniero Swayne, se desempeñaba profesionalmente en Potrerillos.

El geólogo ocupó cargos importantes en la Anaconda Company a nivel Sudamericano.

En 1952, le encomendaron efectuar prospecciones que permitieran hallar un nuevo yacimiento capaz de suplir a la mina de “Potrerillos”, cuyas reservas llegaban a su agotamiento.

La “Anaconda”, de la cual dependía la “Andes Copper Mining Company”, propietaria de las pertenencias mineras ubicadas en La Quebrada de las Turquesas, ya habían examinado el sector en 1922.

Existían serias presunciones que había un gran yacimiento, sin lograr obtener las suficientes pruebas. En 1950, prospectan el cerro del Indio Muerto.

En febrero de ese mismo año visitó la zona, Mr. Vicent Perry, Vicepresidente de la “Anaconda”. Venía acompañado de Swayne y otros dos geólogos, Sivensen y Brinley.
Las prospecciones no tuvieron resultados positivos y desde el Indio Muerto, se trasladaron las faenas de búsqueda al sector del Campamento Antiguo y desde allí a Quebrada Turquesa. Los resultados fueron desalentadores.

El 6 de noviembre de 1953, suprimieron el proyecto y prohibieron a Swayne continuar prospectando en el último sector mencionado.
Sin autorización de la Anaconda, William Swayne, a partir del primer día del mes de abril de 1954, se lanza a la aventura.

Su labor titánica, se prolongó por espacio de casi tres meses. Las perforaciones llegaban a 240 metros de profundidad y desde el suelo rocoso calcáreo del Desierto de Atacama, no se obtenían las muestras de óxido de cobre.

Fue el 14 de julio de 1954, tras 250 metros de sondaje, en que Swayne, comienza a obtener las primeras evidencias, al interceptar con la broca 66 metros de sulfuro, con una ley de 2,66 por ciento. Estaba frente del esperado yacimiento que prolongaba la permanencia de Potrerillos, por tal razón fue bautizado como El Salvador.

Gonzalo Rojas y su vida en el mineral “El Orito”

En 1937 llega a el mineral “El Orito” Gonzalo Rojas, premio Nacional de Literatura de Chile en el año 1992, lugar donde por esos años laboraban un importante número de trabajadores.

Ocupo el cargo administrativo y vivió en la Estación Ferroviaria de Viscachitas. Entre el año 1940 a 1943 fue el Director de la Escuela del mineral antes citado.

“El Orito” fue descubierta en el año 1801, su mina principal era La Pilar, está situado a 18 leguas de Vallenar y al sur del Rio del Carmen. Se trabajaban algunas minas con buen provecho.

En las quebradas del cerro del Orito, había lavaderos de oro de los cuales se sacaba algún provecho en las estaciones de lluvia, encontrándose a veces pepitas de 5 a 6 tomines.

De aquí viene su nombre, a pesar de ser mineral de cobre.

En 1801 la mina Pilar del Orito llego a producir 1.600 quintales de cobre puro que llego a tener un valor de 22.400 pesos de la época.

Créditos: Bernardo Villegas.

4 pueblos que han desaparecido en la región de Atacama

por elnoticierodelhuasco.cl

1) Las ruinas de Puquios se ubican en la pre-cordillera, algunas 60 km hacia al este de Copiapó. Puquios era un pueblo minero con más de 5000 habitantes, estación ferrocarril y alcalde. A partir de los años 30 los mineros abandonaron este sitio. Hoy día se puede observar los restos de las casas, las plantas industriales y el cementerio.

Las casas principalmente eran de adobe y todavía se puede imaginarse el diseño del siglo pasado. Puquios era conectada con el ferrocarril de Caldera – Copiapó.

Su ubicación cerca de sectores mineros como Dulcinea y Tres Puntas aseguraron un cierto desarrollo. Guillermo Wheelwright proyectó a partir de Puquios una línea férrea hacia Argentina. Pero la caída de la minería al fin del siglo, problemas del financiamiento y dificultades topográficos no permitieron este proyecto. Espinoza (1895) publica una cifra de 626 habitantes para Puquios.

2) Carrera Pinto se ubica entre Copiapó y Inca de Oro. El Pueblo se quedo abandonado en las ultimas décadas. Hasta los años ´90 se quedó una persona y un kiosco.

Antes Carrera Pinto era muy importante. Su ubicación entre el temprano ferrocarril de Puquios y las minas de Tres Puntas aseguró un trafico considerable de pasajeros y metales. Con la construcción del ferrocarril Chulo – Inca de Oro en 1908 (Yunge, 1910) Carrera Pinto era muy interesante por sus minas cercanas y se abrieron algunas plantas de concentración de minerales.

3) Carrizal Alto era uno de los sectores mineros más importantes de la Región Atacama. Ubicado entre Copiapó y Vallenar, algunos 30 kilómetros hacia al este de Carrizal Bajo. Hoy día se quedan solo restos de este pueblo emblemático. El gran cementerio todavía resiste pero el tiempo de desuso ya se nota.

Para llegar a Carrizal Alto hay que tomar el camino Carrizal Bajo – Pan Americana y en Canto de Agua hay que doblar hacia al norte. Un buen camino sigue hacia Carrizal Alto. Un kilómetro hasta a llegar al pueblo se ve a la mano derecha el cementerio. Durante todo el camino se puede observar el trayecto abandonado del ferrocarril. Como en todos los sitios históricos: No lleva artefactos, no destruye los restos, no bota basura. Entra al cementerio con toda la conciencia que es un lugar sagrado donde descansan los restos de personas de este pueblo.

4) “El Morado” se encuentra algunos 43 kilómetros hacia al oeste de Domeyko. En el pueblo todavía se nota casas casi intactas. Un gran número de las construcciones son de adobe y tabique. Algunas solamente de pircas o de pura madera.

En la entrada del pueblo llama atención un derrame del tranque de relave ubicado algunos kilómetros más arriba del pueblo.

Llama atención que El Morado (no era un pueblo demasiado grande, pero tampoco pequeño), no figura en muchas cartas históricas. Las estadísticas nombran por el año 1895 solamente 295 habitantes.

Así El Morado falta completamente en el mapa de 1919. En los mapas de los años 1950 en adelante está incorporado.

En 1952 se intensificaron las actividades mineras. En las minas y el pueblo nuevamente entró la vida. Con una tecnología minera más moderna y una planta de concentración de minerales trabajaron hasta los fines del año 1973.

El significado u origen de la palabra Copiapó

por Make Stanne

El significado u origen de la palabra Copiapó sigue en una nebulosa.

Accidentalmente revisando un libro de principios de siglo (Chile y sus riquezas, 1935,Tomo II) me encontré con un párrafo curioso respecto de la proveniencia, la cual nunca había escuchado ni leído, a continuación, el relato:

“El origen del mismo de la palabra Copiapó ha sido muy discutido, pero una reciente investigación llevada a cabo por el actual Notario de la ciudad Dr. Félix Piñero Olea, persona muy estudiosa, ha logrado establecer que es un conglomerado de varias palabras indígenas. Según sus investigaciones, cuando los expedicionarios de Pedro de Valdivia avistaron el valle, al observar desde lejos su vegetación gritaron llenos de júbilo: “agua”. Los indígenas que acompañaban a Valdivia, repitieron el vocablo, en su lenguaje diciendo “copi” que significa agua. Este grito “copi” se lo fueron transmitiendo a los que venían mas atrás, seguido de los vocablos “a” y “po” que quiere decir “dijo” y “jefe” respectivamente los que unidos al anterior “copi” habrían formado la palabra Copiapó, que, en resumen, significaría: “agua dijo el jefe”

Fuente: Libro “Chile y sus riquezas, 1935,Tomo II”

Mineral de El Morado

En el siglo pasado se descubrió a 100 kilómetros al sur de Freirina, un mineral importantísimo, llamado El Morado, cuya mina principal la Arenilla, produjo mucha cantidad de metales a su dueño, don Manuel Avalos, siendo hasta ahora una de las más productivas del mineral.

A pesar de que se han trabajado varias minas ricas como la Socavón, la Salto, la Santo Domingo y la Morel, la zona minera del Morado es tan extensa que contiene muchas minas trabajadas solo en la superficie.

El poderoso yacimiento de cobre de “El Morado”, no podemos olvidar la noble figura del huasquino José Santos Ossa Vega, su descubridor, hecho ocurrido a mediado del siglo XIX.

Francisco San Román, en su “Reseña Industrial de la Minería y la Metalurgía en Chile”, dice: “El Morado” y “Moradito” , donde trabajaron y obtuvieron fortuna, don Tomás Walker y don José Santos Ossa , contiene las importantes minas “Descubridora”, “Cortada y otras.

Don Benjamín Vicuña Mackenna también hace alusión sobre el Morado: El “Morado habría producido no menos de un millón de pesos de los cuales logro una parte el valiente minero chileno Ossa”.

Sobre El “Morado” don Luis Joaquín Morales Ocaranza en su “Historia del Huasco”, publicada por primera vez en Valparaiso en el año 1896 nos informa …: “se descubrió también a 18 leguas (87 kilómetros) al sur de Freirina, un mineral, la “Arenilla”; produjo mucha cantidad de metales a su primitivo dueño, don Manuel Avalos , siendo hasta ahora una de las más productivas del mineral y agrega el historiador Morales Ocaranza : “A pesar de se han trabajado varias minas ricas, como la “Socavón” , la “Salto” , la “Santo Domingo” y la “Morel” la zona minera de “El Morado” es tan extensa que contiene varias minas mas trabajadas solo en la superficie prometiendo un gran porvenir a la minería por la importancia de las corridas y la buena ley de los metales”.

Existen informaciones emanadas por el Real Tribunal de Minería, de fecha 1802, en que figuran trabajando minas de cobre en la tierra de “El Morado”, los mineros Mariano Ossandon, Antonio Ortiz y Tadeo Badiola.

Manuel José Urquieta, explotaba un ingenio de fundición de cobre, en lo que se conocía como “El Morado Viejo”, que se levantaba al norte del asiento nuevo(El Morado). Asi informaba la prensa copiapina en el mes de enero de 1846.

Explotaron importantes minas de “El Morado”, entre las cuales sobresalía por su riqueza productiva la mina “Arenilla” y varias otras, la “Casa Rodríguez,Cea y Valdés”. Entre los socios de tan importante empresa minera, se contaba José Manuel Cea, amigo, socio y compadre de Diego Portales, la empresa mencionada trabajo las minas más importantes de nuestro valle.

Nicolás Díaz, minero de Huasco Bajo, trabajaba un ingenio de fundición de cobre, en que beneficiaba los metales de su mina “Manto de Sierra” perteneciente al distrito minero de El Morado, la fundición se ubicaba en el Molle al sur de El Morado.

A don Tomás Marambio Varas, le correspondió habilitar la caleta “El Sarco”, por cuyos muelles se embarcaba el cobre de “El Morado”. Aún existen viejos caminos que unen a “El Morado”, con el “Sarco” y “Chañaral”, rutas que originalmente transitaban interminables tropas mulares y carretas, con sus valiosas cargas de metal para satisfacer los numerosos navíos que llegaban a ese sector de costas huasquinas.

El famoso “Cura minero de Vallenar” Bruno Zavala Fredes que heredara de su padre José Antonio, las minas “Arenilla”, “Rincón” , “Espejuelos” , como igualmente la fundición de la “Totora”, en que se beneficiaba la explotación de las minas mencionadas.

Paulino Callejas e hijos, prestigiosa empresa de Freirina, compraron el legendario centro minero de “El Morado” , y lo comienzan a trabajar a inicios del año 1952, trabajando durante varios años hasta el fatidico 1° de noviembre de 1975 acaece el fortuito incendio de la Casa de Fuerza, Bodega de materiales y parte de la planta lo que fatalmente ocasiona la paralización definitiva de esa faena.

El consiguiente éxodo masivo de trabajadores y sus familias hacia diferentes lugares de la región, determina que en ese lugar se repita el ambiente de abandono y desolación que imperaba en el lejano 1952, época de inicio de esta citada etapa en la actualidad pequeños mineros trabajan en la extracción del poco mineral que de sus entrañas mantiene este antiguo centro minero.

Créditos, recopilación y registro: Bernardo Villegas Díaz